
Kirchner es otro pintor expresionista alemán que como sus contemporáneos Franz Marc y Otto Mueller luchó en esas trincheras de la primera guerra mundial.

Como buen hombre, y pintor adelantado, los nazis le hicieron el “favor” de catalogar su obra dentro del termino “Arte degenerado” ya conocido a los asiduos lectores de este blog.

Este tratamiento de “degenerado” lo obligo a renunciar a la academia de bellas artes de Berlín, en 1933.


Se confiscó su obra (mas de 600 cuadros) de todos los Museos alemanes para ser destruidas o vendidas; la autoridad llegó incluso a quitarle su nacionalidad, elementos que contribuyeron al suicidio del artista en 1938.

Fue uno de los más prolíficos pintores de esa camada de expresionistas alemanes que fundaron el grupo “Die Brücke”, junto a Fritz Bleyl, Erich Heckel y Karl Schmidt-Rottluff.

Grupo que basó su posición en contra del academismo que los rodeaba mediante una obra llena de colorido y temática contingente como medio para romper ese Clasicismo imperante.

La primera exposición del Grupo fue en Leipzig, 1905, en la Galería de P. H. Beyer e Hijo. Este enfrentamiento contra el “establishment” genera una oleada productiva en todos los integrantes, sumando cada día más adeptos con ideales de reforma y búsqueda de nuevos caminos.

Llega a tanto la fama del Grupo que incluso se les encomienda la creación de una Capilla, algo impensado colocando en la balanza el carácter reformista de los pintores y el consabido tradicionalismo de la Iglesia católica.

Todo lo bueno tiene su fin, el protagonismo de Kirchner crea llagas en sus compañeros para finalmente disolver la unión en 1913, lo tildan de egocéntrico cuando los “medios” lo llaman a narrar la historia del Grupo en: Chronik der Brücke (Cronica del Puente).



Kirchner trabajaba desnudo como una manera de “pasar” de convencionalismos formales y hacía posar a sus modelos, la mayoría de su entorno social más que profesional, no más de 15 minutos para contribuir a la espontaneidad del momento.

Traspaso el elemento expresionista de sus telas a su vida cotidiana, catalogando como tonterías sociales las normas éticas que juzgan las conductas de las personas llevándolas a terrenos de prejuicios y censuras que no tienen cabida en un terreno artístico.

Su obra deja presente ese background arquitectónico de sus principios, vemos una perspectiva formal, más que descriptiva, con un ritmo y composición que nos puede llevar más a un estilo con influencias cubistas que expresionistas, pero es ese tratamiento del “tema” y lo colorido de su paleta lo que lo encasilla como expresionista. Sin duda Braque, Klee y Picasso tienen un referente en la obra de este genial alemán.

Bravo Gonzalo!
Otro de tus artistas “Degenerados” que se hacen un placer leer y ver, deberías crear un blog aparte para ellos.